¿Alguna vez te has planteado quien compra los artículos de la teletienda? Ese tipo de spots publicitarios, eternos y repetitivos están diseñados para atraer a un sector concreto de la población. Es la publicidad selectiva, un margen de beneficios seguro y una difusión a nivel mundial. Las compañías, las multinacionales ya hacen distinciones de sexo, raza, condición social y hasta de color de pelo para venderno
s su producto. Todos nos acordamos del joven pelirrojo, que vestía de rojo que tenia unos 18 años y que navegaba vía Web mediante su vodafone con 3G.
A veces me planteo como sería una teletienda de stock artístico. Una inmensa nave industrial con artistas en mini-habitáculos con una silla y una mesa, esperando recibir al comisario o galerista de su vida. Una Web de proyectos en stock, esperando ser financiados, como ya hace Javier Núñez, por ejemplo, que da tres formas de pago por proyecto: me compras la idea, me compras la idea y la realización para hacerla y por ultimo, pero la mejor, me compras la idea y yo te lo hago. Esta manera de buscar la autofinanciación a base de diseccionar la forma en que el proyecto o la idea materializada llegan al consumidor de arte me parece muy interesante. Si te gusta cómpralo, te sale más económico hacértela tu mismo que hacértela yo. Me da la sensación que este proceso, que conlleva ver todo el proceso artístico como una cadena de montaje, es muy acertado por la desnudez visual que conlleva realizar este tipo de transacciones en un entorno artístico, que siempre conlleva consigo la firma rubricada del autor en la obra física. Lo único que tienes que tener en cuenta es si el proyecto es lo suficientemente viable y está lo suficientemente claro como para sacarlo de esa c
adena o cinta. Entonces, ¿no estamos convirtiendo esta cadena de montaje artístico en una especie de self-service en el que cada consumidor de arte te dice en cada momento si ve bien la obra y la realiza él o no? En realidad es ver si el filete esta poco o bien hecho y cuando lo ves en su punto lo devoras. En realidad lo devoras en el punto en que te salga más económico.
Hemos entrado en el maravilloso mundo de las rebajas de Enero, parece que el sector de la población que consume arte, ínfimo por supuesto, se ha encontrado a si mismo, no ha hecho falta campaña publicitaria alguna. Señoras y señores, ladies and gentlemen, hemos entrado en: NON STOCK.
D.M.