martes, 26 de enero de 2010

OTRA REFLEXIÓN MÁS SOBRE LO MISMO EN EL ARTE

La simulación en el arte, no sumar lo mismo a lo mismo como apunta Baudrillard, es una actividad que más tiene que ver con la documentación histórica que con la historia del arte. Tal vez en la facultad de bellas artes enseñen métodos de trabajo, ayudan a referenciar y contextualizar un objeto artístico, pero a veces la obra artística es una cronología del propio mundo contado con un lenguaje complicado y onírico, que solo depende de la criba del individuo que realice la obra, pero que no conlleva en si ningún tipo de ruptura con esa información que recibimos. Tan solo una sutil o exacerbada critica ¿se han convertido los estudiantes de bellas artes, y por extensión los artistas, en cronistas apartados de la sociedad?, ¿han creado un metalenguaje complicado, y muy fácil de olvidar, con el cual completar el ciclo lógico la educación artística y solo implicarse en cuanto a las tendencias críticas que tienen que ver con la sociedad y la cultura? Tal vez esta simulación solo nos lleve hacia una banalidad absoluta y casi obscena de nuestra realidad, a encarnizarnos con nuestro propio cadáver artístico ya corrompido. Nuestra vida contada y criticada como si de un gran Magazine dominguero se tratase. Y es que un objeto artístico debe de contener la realidad y apoderarse de ella, no ser un segmento de los informativos de mediodía. ¿Se debe dejar de ser cronistas y avanzar en cuanto a lenguajes artísticos caducos y disciplinas extintas?, ¿los sujetos artísticos deben ser más importantes que el contexto que vivimos ya que el contexto parece ser más importante que el sujeto artístico? Responderé primero a la segunda cuestión que plantea una pregunta que se contesta haciendo un breve repaso por las redes sociales, por ejemplo, o repasando la lista de amigos que tenemos que realizaron reportajes de boda, de viajes, de reuniones con los amigos, etc. El hombre se fotografía con el mundo, eso es a nivel mundial. De esta forma el sujeto no representa al mundo, es el mundo el que representa al sujeto retratado, lo refracta. Las redes sociales son documentales del día a día de millones de personas, son medios que nos muestran no al sujeto, sino al mundo. Un control total sobre hábitos, manías, curiosidades. Es un retrato social en toda regla, que no nos proyecta a nosotros, sino al conjunto de seres humanos. Somos una red, no un individuo. Somos una foto, no nosotros mismos. En el arte se debe de dejar de ser parte del mundo y pensar solo y exclusivamente en el sujeto, individual y artístico, para así proyectarnos hacia el mundo, y no que el mundo nos proyecte a nosotros mismos como si de un gran espejo se tratase.

Las disciplinas que considero caducas, como la pintura, la escultura, son la gran asignatura pendiente del arte. Estudiamos pintura, la dominamos, estudiamos escultura, la dominamos, estudiamos fotografía, la dominamos, etc., pero el poder de apropiación de la realidad del mundo, como dije antes, para estas disciplinas se me hace irrisorio, más cercano a la artesanía que a una disciplina artística. Estas disciplinas han quedado relegadas a ser cronistas, a que el mundo las proyecte hacia nosotros como obras de arte, pero que carecen de la particularidad para ser sujetos artísticos ya que son proyecciones de nuestra realidad. El mundo las profusa pero no son capaces de retener esas parcelas de realidad que condensa una obra artística. No rompen, solo aportan al mundo nuevos o viejos datos. Una simulación de la simulación eterna. ¿Por qué si estas disciplinas son disciplinas extintas no desaparecen o quedan relegadas al nivel que podría tener la cerámica? Esta pregunta se contesta, creo, fácilmente. Estas disciplinas son las que más dinero aportan a los circuitos del arte. A lo mejor sin ellas el arte dependería de las nuevas tecnologías para desarrollar su labor de apropiación y ruptura. Imaginemos que el mundo del arte dependiera de Internet para su comercialización y para su difusión, que las galerías fuesen honestas con el mundo del arte y fueran capaces y valientes par asumir estos términos. El mundo del arte desaparecería. Quizás esta sería una manera de que introdujesen el canon digital para los artistas visuales, pero sería la quiebra de todo el entramado histórico-artístico a nivel mundial. Quizás es que no interesa dejar atrás disciplinas, que no hay debate ya posible sobre el fin del arte, que ya llegó, que el arte se regurgitó a si mismo y vivimos de sus propias heces, de sus posos amanerados y copistas.


D.M.