s viajes y en sus hazañas bélicas ensalzar su honor y su capacidad para sobrevivir. El héroe moderno por el contrario es un ser anodino de nacimiento pero que basa su condición de héroe en las grandes ideas. Nace el mito como personaje que se inventa a si mismo y por lo tanto crea una leyenda que históricamente solo podía forjar un héroe clásico. Personas que veían en el futuro progreso y autoritarismo, pero mitos que el tiempo frustró y derroco de su pedestal. Slavoj Zizek en Totalitarismos en el arte relata que todavía hay otro tipo de héroe contemporáneo o posmoderno, un héroe que tiene nombre y apellidos, que es un personaje anodino pero que sus logros no tienen que ver con las ideas o los actos heroicos de caballo y espada y si con el mito. Esta figura posmoderna es como un contenedor vacío que los medios de comunicación y la publicidad modelan a su antojo. Nada o casi nada dice el héroe m
oderno sobre sus actos, es un maniquí que los medios adornan y que lleva asociado una ocupación o trabajo que proyecta la televisión. Cuanto mayor es la proyección televisiva y publicitaria del héroe mayor es su figura. Querría hacer una breve reflexión sobre nuestra propia condición de héroe-aventurero pero a nivel individual. La sociedad en que vivimos, por factores externos como la situación laboral, como la economía de consumo, nos relega a simples residuos humanos o desechos de nuestra sociedad. No somos útiles en el engranaje social y se nos asocian términos como infinito, caos desorden, etc. Términos que más tienen que ver con la vida de un adolescente que con la de un adulto. Por lo tanto vivimos en una sociedad que nos considera jóvenes en una edad adulta. La figura del aventurero, llamémosle post-consumista, ya que para él entrar en
el engranaje de la producción-consumo le es imposible por su situación generacional de precariedad laboral, hace de su destino finito, de la búsqueda de ese orden, la elección de posibilidades. Tiene la elección como meta. Es un buscavidas, más cercano al héroe clásico que al mito de las ideas moderno o a la figura del fenómeno fan posmoderna. Es un buscavidas, un superhéroe moderno e individualizado por democratización del sistema económico que lo maltrata. Se reinventa y se construye. Su mayor logro parece ser el de tener trabajo, o casa, o coche, o alguna de las cosas que he nombrado, ya que parece que todas se le antojan difíciles. Antes el trabajo el servía para vivir, ahora creo que ha alcanzado el peldaño de lo lujoso y envidiado.
D.M.