Algunos de los lugares que fotografié
están a punto de desaparecer,
tal vez ya se hayan esfumado de la superficie de la Tierra.
Sólo sobrevivirán en fotografías, o mejor: su memoria
habrá de aferrarse a las imágenes que de ellos tenemos.
Otros lugares nos sobrevivirán a nosotros,
incluso a nuestros esfuerzos por captarlos en fotografías.
Es más: superarán cualquier rastro nuestro.
Dentro de un millón de años
cuando ya no quede nadie
para recordarnos siquiera vagamente,
algunos de estos lugares si lo harán
Los lugares tienen memoria.
Lo recuerdan todo.
Está grabado en la piedra.
Es más profundo que la más profunda de las aguas.
Sus recuerdos son como dunas de arena,
deambulando sin cesar.
Supongo que por eso fotografío lugares:
no quiero darlos por supuesto.
Quiero apremiarles
a que no nos olviden.[1]