domingo, 22 de noviembre de 2009

WE DREAMED A DREAM

Si te paras solamente a recordar
harás sonreir a los románticos
en ese lugar donde las distancias son infinitas.
Dentro de esta realidad
del siglo de la incomprensión
serás algo así como el ahogo de una mirada gimiendo
y nada más.

Así es como pasa cada cosa y cada situación.
Ayer tenías a tus anchas el descaro de unas cuantas pertenencias
cuando sucedió el frio. Corriste a desquitarte de los gestos
del designio
con la imagen de un futuro
que jamás compartirías.
Hoy, conteniendo a un cuerpo lleno de marcas
observas el misterio encarnecido de la nada
o de aquello que se te vuelve imposible de entender
mientras el misterio permanece
pidiendo que lo rescates de tus entrañas
a través de tus propias miserias y abundancias
volando entre
ideas, danzas, caminos, orgasmos, plegarias, ayudas, saludos, todos
nuevos recuerdos en la herrumbre de los siglos.

Como cada cual, es necesario que pares
pero que continúes. Debes ser parte
del romanticismo, del perdón y la tarea.
Tu propia historia en el poema de tu voz.

sin ambiciones
y con pocos amigos,
totalmente incapaz
de ganarme a la vida,
no rejuvenece,
fugitivo de alguna condena.
Solitario, mal vestido, ¿qué importa?
A medianoche me preparo una taza
de vino blanco caliente y semillas de cardamomo.
En una rasgada bata gris y vieja boina,
me siento en el frío a escribir poemas,
a dibujar desnudos en los arrugados márgenes,
a copular con el arte,
ninfómano de mi imaginación.



kg